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HISTORIA DE LA MEDICINA HOMEOPATICA
DR. JAIME GUTIERREZ A.

La ley de semejantes es bastante antigua. Desde Homero, quien cita en alguno de sus poemas que Teléfo, Rey de Misia, fue herido por Aquiles en un pie y como no sanaba con los cuidados de sus médicos griegos se consultó al Oráculo y este dijo que sólo sanaría si se le aplicaba en la herida la misma lanza que la había producido. Llevado frente a las murallas de Troya, donde estaba Aquiles, se le aplicó su lanza y el Rey sanó. (El relato data de 900años A.C.).
Por esas épocas en China ya se usaban reptiles e insectos venenosos desecados y molidos para curar envenenamientos y se colocaban costras de pústulas variolosas en las narinas de los niños para prevenirlos de la viruela.
440 años A.C. Empedocles enuncia que la similitud y la afinidad son leyes.
Hipócrates de Cos, el “Padre de la medicina” (460 A.C.), quien reconoció y usó los principios de similitud y de contrarios enunció: “Úsense los semejantes para las enfermedades de causa desconocida y los contrarios para los de causa conocida”. En el año 400 A.C. escribió: “La enfermedad se produce por los semejantes y mediante los semejantes que se dan el paciente vuelve de la enfermedad a la salud. Así, lo que produce la estranguria que no existe cura la estranguria que existe; la tos, lo mismo que la estranguria, es originada y curada por la misma cosa”.
Mitrídates, General persa, por el año 334 A.C., daba a sus soldados pequeñas cantidades del veneno mortal con el que se impregnaban las puntas de las flechas, con lo cual obtenía una adaptación gradual (Inmunidad) a sus efectos.
En el siglo II, el médico chino Roa Tro, practicó una medicina basada en los semejantes y en dosis mínimas.
En la biografía del santo San Juan de Ciro, de Alejandría, se lee el milagro que hizo por el año 9 de la persecución de Diocleciano, con Teodoro, al que curó de un grave mal intestinal “haciéndole comer carne y veneno de escolopendra”, por que tuvo la visión de que  Teodoro había sido envenenado de aquel animal. El biógrafo comenta: “El santo no curó el contrario con el contrario, como lo hace el médico ordinario, sino el semejante con el uso del semejante”.
Paracelso, el discutido médico, químico, filósofo y teólogo (1493-1541), hablaba en Basilea, en su clase de Filosofía Natural, de la semejanza entre el hombre y el universo, del “microcosmos” con el “macrocosmos”... y “que estas relaciones de analogía debían estudiarse al detalle, sin lo cual no se comprendería la “Anatomía de las cosas” y sus relaciones con las del hombre.  Dijo: “entonces la medicina hallará concordancia, la concordancia de la anatomía de los seres y de las enfermedades, que son semejantes y se relacionan entre sí. De este modo lo semejante corresponde a lo semejante”.
En el siglo XVI, Van Helmont, célebre médico Belga y profesor de la Universidad de Lovaina, defendió la doctrina vitalista y rechazando la ley de los contrarios dejándose conducir por la ley de los semejantes.
En el siglo XVII el alquimista Rhumelius se expresaba así: “...y el semejante será vencido por el semejante, a pesar de los enemigos de la verdad que no quieren oír nada y se conforman con errar como los ciegos”.
El filósofo espiritualista Sthal decía a principios del siglo XVIII: “la regla admitida en medicina, de tratar las enfermedades por medios contrarios u opuestos a los efectos que estas producen es completamente falsa y absurda. Estoy persuadido de que las enfermedades ceden a los agentes que determinan una afección semejante”.
El Doctor Samuel Cristian Federico Hahnemann (1755-1843), había leído en Hipócrates lo relativo a la ley de semejantes, lo volvió a leer en Paracelso, lo encontró en Van Helmont y en Sthal sin concederle gran importancia. Decepcionado de la medicina y habiendo dejado de ejercerla no le daba mayor interés a ese principio vago, indefinido y hasta obsoleto. Como estaba dedicado a traducir obras, llegó a sus manos la materia médica de Cullen, libro que él se había negado a traducir por que decía: “ese libro contiene varios medicamentos que, como la China, el Mercurio o el Arsénico, son peligrosos, por que son muy tóxicos y se les recomienda sin saber lo que pueden producir, además de lo que pueden curar, por ello me niego a contribuir a su divulgación”. Pero presionado por los editores tuvo que traducirlo y entonces, su pensamiento fue recordando y sacando asombrosas conclusiones: Fue así como afirmó que para saber como se deberían usar estos fármacos, habría que conocer primero lo que eran capaces de producir, a fin de evitar los riesgos (muy semejante a la idea de Hipócrates), entonces había que retomar esa ley y para darle bases a su idea sólo existía un camino: Experimentando los medicamentos en el hombre sano, antes de usarlos en él para curarlo.
De esta manera, Hahnemann hizo resurgir la ley abandonada y concibió un original método experimental que vino a constituir el segundo principio de la homeopatía: la experimentación pura.

Por lo anterior se ve que el Doctor Hahnemann no descubrió la ley de semejantes, sin embargo la retomó sistematizándola para erigirla como base de toda su terapéutica. Pero el mayor mérito que se le debe atribuir al Dr. Hahnemann es la creación del método experimental de la experimentación pura, que complementa y hace posible a la primera ley: la ley de semejantes.
Desde esa fecha la homeopatía como terapéutica tuvo un crecimiento exponencial a nivel mundial que sigue hasta nuestros días.
A continuación se citan personajes notables de la física, química y medicina a nivel mundial por sus grandes investigaciones y contribuciones a la homeopatía científica por mencionar algunos:
Abderhalden. Investigador Alemán que demostró que la tiroxina a la tercera potencia centesimal acelera la metamorfosis del ajolote.
Abrahams. Médico e investigador originario de San Fernando, Estados Unidos que construyó un biodinamómetro con el cual comprobó que los medicamentos dinamizados, influyen en los fenómenos magnético eléctricos del organismo. Ante este hecho se convirtió en un propulsor de la medicina Hahnemaniana. Su pretensión original era la de desprestigiar a la Homeopatía.
Henry Allen. Fue el primero que consideró a la psora como la carencia, a la sicosis como exuberancia y a la sífilis como destrucción o perversión. Tanto la sicosis como la sífilis provienen de la psora.
Cornelio Andrade y Baz. Médico Homeópata Catalán que trajo la Medicina Homeopática a México en 1849.
Schulz Arndt. Científico a quien se debe la ley que lleva su nombre; el expresó: “Dosis de Veratrum album totalmente inadecuadas para destruir el Vibrium colerae en el tubo de ensayo, fueron suficientes para curar en el organismo humano esta enfermedad”.
Arthus. Investigador que demostró que la tercera potencia decimal de Calcarea carbonica permite mayor supervivencia en animales raquíticos.
José Atoche. Medico Homeópata e investigador Mexicano que demostró la acción profiláctica de Bryonia alba a la tercera potencia centecimal en las peritonitis adhesivas provocadas en conejos (Departamento de investigación de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional).
Emil Behrinring (1854 -1917). Médico alópata contemporáneo de Pasteur y estudioso de la bacteriología que introdujo la seroterapia antidiftérica. Expresó: “¿Cómo se obtiene la inmunidad antiepidémica de los carneros vacunados con el ántrax y que término podríamos emplear para hablar de esta influencia de un virus semejante, sino con la expresión de Hahnemann: Homeopatía?”.
Humberto Benítez Aveleyra. Médico Homeópata e investigador mexicano, quien realizó experimentos sobre la refracción de la luz usando Fluoresceína de la primera a la sexta centesimal. Hizo observaciones sobre la acción farmacodinámica de Arsenicum album, Phophorus y Baptista tinctoria en organismos unicelulares entre los años 1963 y 1964. (Departamento de investigación de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional).
W.A. Bentley. Investigador de Vermont, se pasó la vida fotografiando copos de nieve. De ello resultó una enorme e interesante colección gráfica en la que se puede comprobar, que aunque todos los copos forman una estrella de seis puntas, la tracería, el detalle de cada copo es diferente y como el mismo investigador decía: “…ni siquiera una misma tormenta produce dos copos idénticos”. De ello se ha deducido la influencia innegable de las “fuerzas formativas”, modificadas por las fuerzas de los agentes naturales: la presión atmosférica, la electricidad, las radiaciones del terreno, etc.
Jacques Benveniste. Eminente investigador Francés que realizó los experimentos que demostraron en el laboratorio la memoria del agua. Lo que Hahnemann en forma empírica inició al diluir y agitar las drogas tratando de disminuir los efectos tóxicos, fue plenamente comprobado en el último cuarto del siglo XX, cuando Benveniste demostró la acción de medicamentos a altas diluciones.
G. Bertrand. Investigador Francés que demostró que un miligramo de Manganeso en diez mil litros de agua (equivalentes a la cinco centesimal) favorece el crecimiento del alga Aspergillus Níger.
J. Bildet. Médico Homeópata e investigador francés que experimentó la acción de Apis mellifica en el tratamiento de eritema provocado con rayos ultravioleta; se logró inhibición 50 a 80% superior al grupo testigo. Demostró que Phosphorus 7 centesimal tiene actividad importante en la disminución de las transaminasas. El mismo medicamento a potencia 15 mostró actividad importante en las modificaciones histológicas observadas al microscopio. Esto fue comprobado por los doctores Sánchez Resendiz, V.Rosas Landa y Ramón Rodríguez, quienes intoxicaron animales de laboratorio con Phosphorus y luego los trataron con tetracloruro de carbono dinamizado.
Barón Clemens María Franz Boenninghausen (1785 – 1864). Médico Homeópata Holandés. Estudió Jurisprudencia, Historia Natural y Medicina. En 1827 enfermó gravemente sin que los médicos lograran hacer nada por su salud. Su amigo el Dr. Weihe, le comentó que había conocido una maravillosa medicina llamada Homeopatía, descubierta en Sajonia pos Samuel Hahnemann. Boenninghausen se puso en manos de Weihe y recuperó totalmente la salud. De inmediato se puso a estudiar la homeopatía y sostuvo correspondencia con Hahnemann, Staff, Gross y otros Homeópatas. Ejerció como Homeópata desde 1831 en Münster. Participó en el Congreso del Rey y fue Director del jardín Botánico. Fue autor de importantes obras en Homeopatía.
Jean Boiron. Investigador Francés que encontró una diferencia neta y constante, siempre detectable entre la descarga oscilante a través de una dilución 27 centesimal de Natrum muriaticum como dieléctrico y la descarga a través de agua destilada. Participó en la experimentación que encontró que en ratas intoxicadas con Arsenicum se logró la eliminación de arsénico con potencias 7 y 14 decimales de la misma sustancia.
W.E. Boyd. Investigador Inglés que detecto variaciones en el espectro para diversas potencias de Arsenicum album, Chinna officinalis y Aurum metallicum en Glasgow, Inglaterra (1936). Construyó un Emanómetro que precisa las longitudes de honda de las “Homeovibraciones” orgánico-terapéuticas u orgánico-farmacodinámicas.
J.C. Cazin. Médico Homeópata e investigador Francés que demostró la eliminación de arsénico en ratas intoxicadas, mediante la aplicación de potencias diferentes del mismo medicamento. La máxima eliminación se logró con las potencias 7 y 14 decimales.
Charette. Médico Homeópata que observó con el oftalmoscopio la vaso-constricción de las venas del fondo de ojo, aplicando Pulsatilla Nigricans 3c a 30c en el ojo durante las cefaleas de Surmenage.
Henry Charles. Físico-matemático, creador de la teoría de los Resonadores Biológicos, quien principia por demostrar matemáticamente que la molécula real es todavía más pequeña que la molécula de los físicos, lo cual aleja aun más el límite posible de las diluciones.
Luis Ramón Chacón. Médico Homeópata e investigador Mexicano que logró detectar en forma precisa la presencia de radio isótopos yodo 131 hasta la potencia 4 centesimal. Efectuó observaciones comparativas sobre el desarrollo de vegetales, según fueron regados con agua destilada, agua potable, agua salada y con Natrum muriaticum a las potencias 3, 6 y 30 centesimales para plantas de frijol; el mejor desarrollo se logró con la potencia 30. (Laboratorio de Radio Química de la Escuela Superior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional).
Marie Sklodowska Curie. Física Polaca que participó en el descubrimiento del Radium. Se declaró Homeópata.
Pierre Curie (1859 -1906). Físico Francés descubridor, junto con su esposa (Marie Sklodowska Curie) del Radium. Ambos se declararon Homeópatas. Autor de Homeopathic Repertory.
Eusebio Dávalos Hurtado. Médico Homeópata e investigador Mexicano que determinó y registró las lesiones histológicas provocadas en animales por Pirogenium. Se le considera el pionero de la Investigación Científica en Homeopatía en México. (Escuela Nacional de Medicina Homeopática 1937).
Desguidi (1769 – 1863). Médico Napolitano naturalizado Francés. Este médico regresó a Nápoles con su esposa gravemente enferma para que fuera atendida por el Doctor Romano, eminente homeópata, quien la llevó a una feliz curación con lo que el Conde Desguidi se convirtió a la homeopatía y regresó a Francia. Se estableció como Homeópata en Lyon, donde logró grandes éxitos y reconocimientos. Fundó la sociedad Homeopática Lyonesa. Donó dinero para la construcción de un hospital homeopático. Autor de: Carta a los médicos.
M. Duranton. Fundador de la teoría del Cualitismo. En su trabajo titulado “Radiobiología” (Abril, 1946), y en su conferencia de Prensa sobre “Campo de masa y masa negativa” (21 Febrero 1945), plantea su teoría del cualitismo para explicar un probable modo de actuar de los medicamentos Homeopáticos.
A.Emar y Mme. Emar. Investigadores de los laboratorios Homeopáticos de Francia que lograron la normalización de las tasas de los iones Sodio, Potasio, Hierro y Calcio en sangre mediante el uso de Kali carbonicum dinamizado.
Tarsicio Escalante (1904 – 1985). Médico Homeópata e investigador Mexicano que lanzó la teoría del “Cero Farmacodinámico”, también llamado Punto de Inversión de la Acción Farmacodinámica. Practicó similterapéutica, que constituye, según su propio criterio, un cuerpo de conocimientos y prácticas médicas mucho más amplias que la homeopatía. Para él los medicamentos presentan diferentes síntomas a cada potencia. Da validez solamente a las diluciones que no rebasan el número de Avogrado.
Carlos Falcón. Médico homeópata Mexicano que participó en la demostración de la acción como quimiorreceptores de los medicamentos homeopáticos.
Ignacio Fernández de Lara. Médico homeópata Mexicano quien fue médico de cabecera de Francisco I. Madero. Iniciador del uso de las altas potencias en toma única en México.
Gopt. Médico homeópata Alemán que llegó a México en 1856 como uno de los iniciadores de la Homeopatía en México.
Grauvogl. Médico homeópata que introdujo a la homeopatía las constituciones Carbo-nitrogenoide, Hidrogenoide y Oxigenoide.
Guillermin. Investigador Francés que observó que la hipófisis aislada y colocada en solución salina fisiológica, no secreta hormonas, pero la secreción se reanuda si se agrega al suero tejido hipotalámico a la sexta potencia centesimal (Francia).
Samuel Cristiano Federico Hahnemann (1755 – 1843). Uno de los más ilustres hombres en la historia de la medicina. Fundador de la ciencia homeopática y de la farmacología alopática. Estudió la carrera de medicina primero en Leipzig, después en Viena y se graduó como Doctor en medicina en Earlengen. Durante su etapa de estudiante se sostenía haciendo traducciones de obra de ciencia, de medicina y de filosofía de varios idiomas al alemán, llegando a dominar trece idiomas. Ante el estado salvaje de la medicina de su tiempo, renunció a seguir ejerciendo como médico, a pesar de ser uno de los mejores del mundo europeo de su época, dedicándose nuevamente a sus traducciones hasta que descubrió la ciencia homeopática aplicando a sus estudios el más riguroso método científico. A pesar de haber sido atacado por médicos y farmacéuticos su obra grandiosa ha venido creciendo y ganando adeptos en los cinco continentes. Fue el precursor de la farmacología alopática; descubrió la dinamización de los medicamentos que incrementa el poder curativo; es el revolucionario más importante de toda la historia de la medicina, con la medicina homeopática muriendo en París, donde ejerció los últimos ocho años de su vida. Autor de innumerables y extraordinarias obras de homeopatía tanto filosófica como aplicada que a la fecha siguen siendo el eje central de la práctica médica homeopática hasta nuestros tiempos.
Albrecht Von Haller (1708 – 1777). Médico Suizo, uno de los precursores de la Homeopatía y la Farmacología. Von Haller afirmó: “no cabe duda de que una medicina debe ser ensayada primeramente en el cuerpo sano, sin haber sido mezclada, para lo cual son inútiles el sabor y el olor; ella debe ser ingerida en pequeñas dosis y se observará qué pulso, qué fiebre, qué respiración y qué excrecencias se derivan de la afección que produzca. Hechos estos ensayos, podréis experimentar sobre un cuerpo enfermo en base a lo observado a un cuerpo sano”.
Hartung. Médico homeópata residente en Milán que fue llamado para atender al Mariscal Radesky, que padecía un tumor canceroso, incurable según todos los médicos que lo habían atendido. Con un tratamiento que incluyó Thuja occidentales y Carbo vegetabilis, en diferentes prescripciones, el paciente recuperó completamente la salud.
Herwin Heintz. Investigador Alemán que descubrió cambios en los espectros de absorción infrarrojos, mediante espectrografía para distintas potencias de cerca de treinta substancias diferentes. Por conductibilidad eléctrica observó cambios en las resistencias eléctricas de diez diferentes substancias dinamizadas, que coincidieron con las modificaciones observadas por espectrografía (1930 a 1939, Alemania).
Heinschmann. Médico homeópata Alemán que fue nombrado para un importante puesto en el área de salud durante la epidemia de cólera en 1836. Puso como condición que se permitiera el libre ejercicio de la homeopatía, sin lo cual no recibiría ningún enfermo de cólera. Su petición le fue concedida.
Constantine Hering (1800 – 1880). Eminente médico alópata a quien le encomendó el editor Baumgarten, escribir un libro para destruir la Homeopatía. Hering estudió y experimentó profundamente la ciencia hahnemaniana, convirtiéndose en uno de los más importantes defensores y propagadores de la curación por la ley de los semejantes.
Carlos Hernández Chacona. Médico Homeópata e investigador Mexicano que participó en la investigación del poder de combatir la triquinosis con los medicamentos Triclorfon, Tiabendazol, Cina maritima, Eupatorium perfoliatum y Castela texana, y en la demostración de que los medicamentos homeopáticos actúan como quimiorreceptores (Universidad Autónoma de México, 1992).
Hinsdale. Investigador Inglés que descubrió la acción inhibidora de Caléndula officinalis sobre el Staphylococo. Con preparaciones histológicas ha puesto de manifiesto las acciones electivas de dinamizaciones de distintos tejidos.
Honingberger. Médico homeópata Alemán establecido en Calcuta, India en 1839, participando con gran éxito en el combate de epidemias, inclusive de cólera. Fue médico de cabecera del Maharajá Ranjit Singh de Punjab.
Edward Jenner (1749 – 1823). Médico Inglés que después de observar que entre las ordeñadoras que se habían infectado con la enfermedad llamada cow pox, nunca se había dado un caso de viruela, aunque hubieran estado mucho tiempo con los enfermos, decidió experimentar la enfermedad de las vacas como preventivo contra la viruela. Inoculó la vacuna a un niño llamado James Phips, luego de que prendió la enfermedad, le aplicó viruela, sin que se diera la segunda. Desde entonces se aplicó la vacuna, que culminó con la erradicación de la viruela en el mundo. Una enfermedad sirvió de protección contra una enfermedad semejante. Samuel Hahnemann, aprobó el procedimiento, por considerarlo adecuado y acorde a la naturaleza.
Junker. Investigador que logró modificar las funciones celulares naturales en ratas utilizando potencias 14 centesimales.
James Tyler Kent (1849 – 1916). Médico homeópata Estadounidense que después de ser un incrédulo y atacante de la homeopatía, se convirtió por una increíble curación a su esposa; después de los mejores intentos por los mejores médicos alópatas de su tiempo. Experimentó doce nuevos medicamentos y fue uno de los más fieles seguidores de Hahnemann, sin embargo, difiere de este en que deja entrever que las enfermedades crónicas pueden ser contagiadas después de la desaparición de las manifestaciones iniciales en piel y que afirma que se requiere tener psora para poder contagiarse de sicosis o de sífilis.
Pedro Jousset. Médico Homeópata del Hospital de Saint-Jaques en París, trató el “Aspergillus Níger” por diluciones sucesivas y cada vez más elevadas de nitrato de plata (Argentum Nítricun). Pudo observar que, al revés del Manganeso en la experiencia de Bertrand, el Nitrato de Plata resultaba un inhibidor del crecimiento de este hongo y esto hasta la 50c.
Korsakov. Médico homeópata ruso que propuso un método para preparar los medicamentos en forma simplificada.
Jorge Lakhovsky. Médico Francés emisor de la teoría de la resonancia celular, quien en su primer libro: “El secreto de la vida y la radiación vital” dice: -La vida ha nacido de la radiación, subsiste por la radiación y se suprime por cualquier desequilibrio oscilatorio”- en otra parte del libro menciona: -El organismo vivo más elemental, estando constituido por una célula única, parece evidente que la oscilación biológica más simple es la que se manifiesta en la célula”- asentando el siguiente principio: -“Toda célula viva que tiene un núcleo, es el centro de oscilaciones y emite radiaciones” – y concluye:- “Los organismos vivos, animales y vegetales, son sistemas electromagnéticos normalmente en equilibrio bajo el efecto del campo de la radiación cósmica externa y de las radiaciones internas, tales como las de nutrición. El exceso o la suficiencia de la amplitud de la frecuencia de esta radiación, ocasiona el desequilibrio vibratorio que es fatal al organismo. Para que se produzca esta circunstancia, basta con que varíen las características de la radiación, que modifican el funcionamiento del emisor o resonador celular”.
Lamasson. Investigador Francés que descubrió efectos bacteriostáticos de diluciones korsakovianas hasta la 1000 de Staphylococcinum, Sulphur, Hepar Sulphur y Calcarea Sulphurica sobre cultivos de Estafilococo dorado.
Manuel M. De Legarreta. Médico homeópata Mexicano que experimentó vegetales mexicanos que introdujo a la materia médica mundial.
Otto Lesser. Médico homeópata e investigador Alemán que afirmó que por la física, tenemos evidencia de que la radiación puede ser producida por procedimientos mecánicos, tales como la trituración. Los efectos de emisión son preservados y pueden ser trasmitidos. Afirmo que “la retención de los niveles de energía elevados en el caso de potenciación significa energía almacenada” y “es posible que con los métodos simples que el homeópata usa logre que los átomos emitan quanta”.
Roberto López Flores. Médico homeópata e investigador Mexicano que realizó un experimento que demostró el efecto positivo de los medicamentos homeopáticos en el tratamiento de la triquinosis (Ver Carlos Hernández Chacona). Dirigió la experimentación de la ciclosporina A en transplante de piel de ratones demostrando que produce una inmunopotencialización.
Losch. Médico e investigador Francés que descubrió que se dan variaciones de corriente eléctrica, correspondientes a variaciones ínfimas de intensidad luminosa, de un rayo de luz ultravioleta, que impresiona a una celda fotoeléctrica, después de atravesar diversas potencias homeopáticas.
Maerenzeller. Médico homeópata alemán quien con inesperada curación al Archiduque Juan en 1835, logró incrementar el prestigio de la homeopatía.
Marage. Físico y médico que estudió la variación de producción de Ácido láctico por los micro-organismos búlgaros, en presencia de Bicarbonato de Sodio. La producción del Ácido aumentó enormemente por la presencia del Bicarbonato, y esta acción, francamente catalítica, se produjo aún utilizando proporciones infinitesimales del dicho Bicarbonato, como lo es una onceava dilución decimal homeopática.
T. Masi. Médico homeópata e investigador Brasileño que preparó a partir de sangre de enfermos parasitazos con Tripanosoma cruzi, un nosode a la potencia 10 decimal; lo administró a ratones durante lo diez días previos a la inoculación del parásito. Disminuyó considerablemente la parasitemia y la letalidad, respecto al grupo testigo.
Roberto Mendiola Quezada. Catedrático e investigador Mexicano de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional. Verificó los resultados de Pfeiffer con potencias 3, 4 y 6 centesimales de Chamomilla matricaria y Cheledonium majus, y 12 y 30 centesimales de Lycopodium clavatum. Participó en el experimento que detectó radio isótopos de Iodo 131 hasta la potencia 4 centesimal. Observó la aceleración del ritmo cardiaco en tortugas por perfusión de Cactus grandiflorus a la 1, 3 y 4 decimales y su regularización con potencias 4 y 6 centesimales. Observó el aumento del peristaltismo en asa intestinal aislada de cobayo, agregando al suero de inmersión Colocyntis 3 centesimal.
Ignacio Montoya. Médico homeópata Mexicano, autor de la Urinoterapia. Su teoría consiste en solicitar una muestra de orina a cada uno de sus pacientes; con esa muestra prepara, según el procedimiento hahnemaniano, diluciones a las diferentes potencias; titula el preparado con el nombre del paciente donador; cuando encuentra sintomatología semejante a la de la historia clínica del donador, administrar como medicamento la orina de ese individuo, dinamizada.
Narodetzky. Investigador científico que realiza un estudio de la acción de diluciones sucesivas de Mercurios cyanatus sobre cultivos microbianos in Vitro, concluyendo que la acción bacteriostática de las diluciones homeopáticas tiene una acción muy corta, de lo que se confirma que “La homeopatía no es bacteriostática ni bactericida”, ya que estas acciones dependen plenamente de los efectos de masa o materia.
Nebel. Médico de Lausana, Suiza que intoxicó levaduras con sublimado corrosivo y observó su curación sin tratamiento y tratándola con dosis elevadas de Mercurius sublimatus corrosivus. En el primer caso (la curación natural), fue muy lenta. Sin embargo en el tratamiento con Mercurius Sublimatus Corrosivus se mostró muy rápida, sobre todo con dinamizaciones de la 30c en adelante.
Netien. Investigador Francés que logró la inhibición de la respiración del coleóptero del trigo, por el Cloruro de Cobalto a la 6 Decimal.
J. Ney. Investigador que en Estrasburgo, junto con otros colegas, logró la movilización del Bismuto y Arsénico en animales previamente intoxicados, utilizando las mismas substancias 4, 5 y 6 centesimal, hasta dos meses después de la intoxicación.
Patterson. Médico e investigador que comprobó que niños con reacción positiva a la prueba de Shick, se negativisaron con la administración de Diphterinum a la 200 centesimal.
Pérez Ortiz. Fundador de la primera Farmacia Homeopática de México en el año 1854.
W.M.Persson. Investigador que demostró la influencia neta de las microdosis de ácido fosfórico, arsénico, iris e insulina sobre la acciones distásicas de amilasa, tripsina erepsina, pepsina y ureasa (1929).
Pfeiffer. Investigador que demostró por cristalografía, que las substancias dinamizadas se hacen presentes, como impurezas modificadoras de la forma y el tamaño de los cristales de Cloruro de Cobre. Propuso un método diagnóstico con la sangre de los enfermos, aún dinamizada, como impureza de la forma de los cristales, específicamente para la detección de cáncer.
José Puig. Médico Homeópata catalán que llegó a México en el año de 1856. Junto con su hermano Jaime, pretendió instalar un Hospital Homeopático, en la capital del país. Estaba dispuesto él solo a aportar el capital necesario, pero la obra no pudo realizarse por los ataques de que fue objeto por los médicos de la escuela galénica.
Richet. Demostró desde 1905, que el formol influye en el desarrollo de la fermentación láctica a la dosis de un milésimo de miligramo para mil litros, es decir, influye en la fermentación láctica en la proporción de una 12x ó 6c.
Salazar. Médico homeópata residente en Calcuta, India. Médico de cabecera del Maharajá Bahadur; logró curarlo de cataratas, lo que le valió gran renombre.
A. Sánchez Primo. Médico Homeópata e investigador Mexicano que demostró la influencia neta sobre la resistencia eléctrica de diversas potencias, por el cambio de título de dinamización o número de agitaciones, así como la modificación de la curva de descarga oscilante, a través de diferentes potencias como dieléctricos y efecto de la agitación con Aconitum napellus, Iodum purum, Ferrum metallicum, Arsenicum album (1966).
Josefina Sánchez Resendiz. Médico Homeópata e investigadora Mexicana. Jefa del departamento de Investigación de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional que demostró la acción hipocolesterolemiante de Yumel. Demostró la acción estrogénica de Pulsatilla nigricans. Comprobó los cambios en dopamina de ratas con Lachesis trigonocephalus. Experimentó Achyrantes calea en gatos inoculados con salmonella typhi H y O, no presentándose decesos en los casos tratados.
José Sallehey. Médico homeópata Español quien fue médico personal de la Reina Isabel II y del Infante Sebastián.
Simonet. Investigador de los Laboratorios Homeopáticos de Francia que demostró que cinco gotas de solución de vitamina A se reparten en una finísima película monomolecular lista para absorberse, en el intestino de una rata.
Fabián Uribe. Médico y Laboratorista de la Escuela Nacional de Medicina Homeopática. Coautor con Benjamín Jiménez de Farmacopea Homeopática. Los Nosodes Generalidades, Materia Médica. Obra en la que da la definición de Nosodes e Isopatía.
León Vannier. Médico homeópata Francés que recibió la condecoración de la legión de Honor, por sus méritos como médico homeópata. Autor de grandes obras de homeopatía. Él recomendaba utilizar para la práctica médica un medicamento de fondo y uno de drenaje para el órgano afectado. Recomienda para las enfermedades lesionales, las bajas potencias; para las funcionals las potencias medias y para las sensoriales las altas potencias.
Watter. Investigador Norteamericano que descubrió que el índice opsónico, es claramente influido por potencias a la treinta centesimal (Boston, EUA).
Sir John Weir. Médico homeópata Escocés que fue elevado a la categoría de Sir, por sus méritos como terapeuta y profesor de Clínica y Materia médica. Médico de cabecera de la familia real británica.
Lisse Wurmser. Investigador Francés que detectó variaciones de corriente eléctrica, correspondientes a variaciones ínfimas de intensidad luminosa, de un rayo de luz ultravioleta, que impresiona a una celda fotoeléctrica, después de atravesar diversas dinamizaciones homeopáticas (Laboratorios Homeopáticos de Francia, 1933 – 1935). Concluyó que cuatro toneladas de hígado dan un gramo de vitamina B 12, lo que equivalía a una sexta potencia centesimal. Demostró que la acetilcolina muy diluida, actúa sobre el corazón de una rana. Junto con otros investigadores, provocó la movilización de Arsénico y Bismuto en animales previamente intoxicados con potencias 4, 5 y 6 centesimales de las mismas substancias. Descubrió que dosis muy débiles de Butelina (Clorhidrato de paraaminobenzoil-butilaminopropanol), provocan en el intestino aislado de rata, Acciones diferentes y aún opuestas, según se van agregando cantidades crecientes (1948).

PARACELSIANOS vs. GALENICOS

Médico Cirujano Y Homeópata., Medico Cirujano Partero; El primero, es el nombre que porta el título y cédula profesional de La Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional y el segundo, es el que ostentan las demás Escuelas y Facultades de medicina de nuestro país. Y la primera cuestión relevante es ¿A caso ambos no son médicos?, el continuo e insistente ataque de los médicos alópatas hacia los médicos homeópatas no es de ayer, y no sólo se remonta a una tradición de más de doscientos años con la aparición de la Homeopatía como ciencia terapéutica, sino que esto es una tradición histórica que se remonta hasta los tiempos de Paracelso y Galeno que vale la pena incluir en esta obra, ya que es conveniente saber que entre médicos homeópatas y alópatas no hay una verdadera pelea (por que para pelear se necesita de dos partes), sino mas bien el prejuicio y la falta de criterio para entender que la medicina alópata no es la panacea y que hay alternativas terapéuticas científicas con bases clínicas contundentes como la homeopatía para tratar algunos padecimientos de manera tan eficaz que la alopatía simplemente aún no puede. Vamos a los hechos históricos.

GALENO (129-199 DC.)

Se puede decir que Galeno fue el más destacado médico de la antigüedad (después de Hipócrates). Sus estudios sobre anatomía de los animales y sus observaciones sobre el funcionamiento del cuerpo humano dominaron la teoría y la práctica médica durante 1,400 años.
Galeno nació en Pérgamo, Asia menor (entonces parte del Imperio romano). Obtuvo su formación médica en Esmira. Alrededor del año 161 se estableció en Roma, donde alcanzó gran renombre por su habilidad como médico. Diseccionó multitud de animales para demostrar como los distintos músculos son controlados a distintos niveles de la médula espinal. Develó las funciones del riñón y la vejiga e identificó siete pares de nervios craneales. Demostró que el cerebro controla la voz y que las arterias transportan sangre, poniendo fin a una idea vigente durante 400 años de que lo que transportaban era aire. Describió las válvulas del corazón e indicó las diferencias estructurales entre las arterias y las venas.
Alcanzó gran renombre también como filósofo compartiendo la idea de Aristóteles de que “nada en la naturaleza es superfluo”. La principal contribución de Galeno al pensamiento filosófico fue su idea de que es posible comprender los designios divinos estudiando la naturaleza (escolasticismo), y que las enfermedades se debían a un desequilibrio de los humores o fluidos corporales para lo que se debían emplear sangrías o purgantes.

PARACELSO (1493 – 1541).

Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim, mejor conocido con el seudónimo de Paracelso, nació en Einsiendeln (hoy Suiza), obtuvo su título de la Universidad de Viena y viajó mucho en busca del conocimiento alquímico (que le apasionaba), en especial de la mineralogía. Criticó de manera muy “áspera” la creencia de los escolásticos, procedentes de los escritos médicos de Galeno, de que las enfermedades se debían a un desequilibrio de los humores o fluidos corporales y de que podrían curarse a través de purgantes o sangrías. Trató de convencer a sus colegas de que las enfermedades se debían a ciertos agentes externos y ajenos al cuerpo, a los que se podía a tacar con la ayuda de diferentes sustancias químicas. Estaba contra la idea que entonces tenían los médicos de que la cirugía era una actividad marginal relegada a los barberos. Dado que creía que la enfermedad era proveniente del exterior, Paracelso creó diversos remedios minerales con los que, en su opinión, el cuerpo podría defenderse. Identificó las características de diversas enfermedades, como el bocio y la sífilis, y usó ingredientes como el Azufre y el Mercurio para combatirlas. Muchos de sus remedios se basaban en la creencia de que “lo similar cura lo similar”, por lo que es considerado por muchos un precursor de la homeopatía.
Aunque los escritos de Paracelso contenían algunos elementos de magia, su revuelta contra los antiguos preceptos de la medicina liberaron el pensamiento médico, permitiendo seguir por un camino más científico. Inició la práctica de disminuir los efectos tóxicos de los medicamentos mediante lavados, que equivalían a diluciones. Curiosamente Hahnemann nunca aceptó que Paracelso fuera uno de los precursores de la Homeopatía.
A pesar de que se ganó bastantes enemigos y obtuvo fama de “mago” contribuyó en gran manera a que la medicina siguiera un camino más científico y alejado de las teorías de los escolásticos.
CLAUDE BERNARD vs. CHRISTIAN HAHNEMANN

La experimentación como definición es un método científico de investigación, fundado en la determinación voluntaria de los fenómenos. Experimentar es probar y examinar las condiciones o propiedades de una cosa por medio de la práctica o la experimentación. Y por último, el experimento, como la determinación voluntaria de un fenómeno u observación del mismo en determinadas condiciones, como medio de investigación científica, o sea, un sinónimo de experiencia.
Todas estas definiciones no fueron posibles sino hasta que aparecieron dos titanes de la experimentación en la historia: Claude Bernard y Christian Hahnemann quienes con vidas casi paralelas dentro de la cronología de la historia se consideran (pese a quien le pese), los padres de la experimentación científica, uno cubierto de gloria hasta su muerte, otro atacado y tildado hasta de fanático y brujo, carente de ciencia hasta nuestros días. Aquí los hechos:

CLAUDE BERNARD (1813 – 1878)

“No es un fisiólogo, es la fisiología misma”. Así quedo retratado el gran Claude Bernard, una de las más ilustres figuras de la ciencia médica de todos los tiempos.
Fisiólogo francés considerado fundador de la medicina experimental. Nacido en St. Julián. Bernard recibió una educación humanista en su juventud; no exploró en lo absoluto las ciencias físicas o naturales. Tras abandonar la escuela a los 18 años de edad, escribió dos obras de teatro, pero el eminente crítico francés St. Marc Girardin, tras leer la segunda sugirió a Bernard que buscara otra profesión. En 1834 Bernard se matriculó en la Facultad de medicina de París y al cabo de pocos años obtuvo un empleo en un laboratorio del Collage de France, donde trabajó a las órdenes del fisiólogo francés François Magendie.
Bernard obtuvo el título de medicina en 1843 y seguidamente realizó una serie de importantes descubrimientos en el campo de la fisiología. En 1846, por medio de experimentos realizados sobre conejos y otros animales, Bernard descubrió el papel del páncreas en la digestión. Demostró que dicho órgano segrega un líquido que permite la digestión de las grasas. Posteriormente descubrió el papel que desempeña el hígado en la transformación, almacenamiento y utilización del azúcar en el organismo.
También exploró las funciones del sistema nervioso vegetativo en particular, y descubrió la función de los nervios vasomotores, responsables de la regulación del flujo sanguíneo por medio de la constricción o dilatación de los vasos sanguíneos.
Además de sus trabajos de fisiología experimental, Bernard hizo aportaciones relevantes a otros campos de las Ciencias Naturales y experimentales. Especialmente fue destacable su insistencia en la necesidad de diseñar experimentos para verificar o descartar hipótesis, que forma parte integral del moderno método científico. Además de su intento de comprender como se mantiene el equilibrio en los sistemas de un organismo, fue el primero en proponer el concepto que posteriormente fue denominado homeostasis. En su obra de “Lecciones sobre los Anestésicos” menciona: “Toda sustancia que en pequeña dosis excita las propiedades o las funciones de un elemento anatómico, las anula en dosis altas” (1).
La variedad y la importancia de los descubrimientos y los conceptos fisiológicos que a él se deben, y sobre todo su obra “Introducción al estudio de la medicina experimental” (1865), constituye a la vez un canon metódico e intelectual del experimento fisiológico y una fecundísima pauta para convertir el saber científico en saber médico.
Tras su muerte en 1878, Bernard fue objeto de un funeral público. Fue el primer científico al que se le rindió ese honor en Francia.

CHRISTIAN HAHNEMANN (1755 – 1843).

Christian Friederich Samuel Hahnemann, uno de los más ilustres hombres en la historia de la medicina. Fundador de la ciencia homeopática y de la farmacología alopática. Nacido en Meissen un 10 de Abril de 1755, desde niño destacó como un alumno sobresaliente y gracias a sus méritos, consiguió ingresar becado a la Escuela del príncipe en Saint Afra. Estudió la carrera de medicina primero en Leipzig, después en Viena y se graduó como doctor en medicina en Erlangen. Durante su etapa de estudiante se sostenía haciendo traducciones de obra de ciencia, de medicina y de filosofía, de varios idiomas al alemán. Ante el estado salvaje de la medicina de su tiempo, renunció a seguir  ejerciendo como médico, a pesar de ser uno de los mejores de Europa en su tiempo (Algunos autores expresan que, enemistado con sus colegas en 1789 y desilusionado de la medicina  de su época, que no había podido salvar la vida de sus dos hijos, abandona la profesión), dedicándose a la química y a las traducciones. Uno de sus escritos más importantes versaba sobre el cuidado de los dementes, para quienes recomendaba un tratamiento humano y moderado. De esta forma fue el coetáneo de Pinel en su solicitud de una actitud más humana frente a los pacientes psiquiátricos. (30) Hasta que descubrió la ciencia homeopática. Aplicó a sus estudios el más riguroso método científico. A pesar de haber sido atacado por médicos y farmacéuticos, su obra grandiosa ha venido creciendo y ganado adeptos en los cinco continentes; es el revolucionario más importante de toda la historia de la medicina, con su grandiosa medicina homeopática Murió en parís en 1843, donde ejerció los últimos ocho años de su vida.

Contrariamente a lo que se piensa en el ámbito médico y para la historia de la medicina en sí, Hahnemann no fue un marginal de la terapéutica, como tantos hubo a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Al contrario, fue un verdadero médico de su tiempo, formado de la misma manera que sus colegas y confrontando los mismos problemas. Su método, en gran medida, conforme a los métodos de aquel entonces, se fue haciendo disidente con la publicación del “Organón de la medicina racional” (1810), u “Organón del arte de curar”. Obra que no tardó en traducirse en diferentes lenguas, sedujo a pequeños grupos de médicos que se organizaron y militaron para convertir a sus colegas a los principios de la homeopatía.
Nacido en Meissen (Sajonia), donde formar un médico consistía en aprender básicamente los textos antiguos, especialmente los atribuidos a Hipócrates y Galeno, en una sociedad cristiana que desvalorizaba el cuerpo y las actividades manuales en provecho de las actividades intelectuales, donde el libro por analogía con los textos sagrados era la referencia obligada de toda ciencia, esta concepción nada tenía de aberrante. No obstante, dicha enseñanza teórica gustaba cada vez menos a los estudiantes de la generación de Hahnemann, que seducidos por el método experimental nacido en la física durante el siglo anterior y basado en la observación. También se dieron cuenta de que conocer perfectamente los textos antiguos no les permitía responder a las exigencias de una clientela cada vez más ávida de curación. No es de extrañar pues, que Hahnemann se marchara a Viena, que era entonces donde los médicos se formaban junto al lecho del enfermo, en las salas del hospital, durante lecciones de clínica. Hahnemann, como muchos intelectuales de su tiempo ignoraba las fronteras y las barreras lingüísticas. Como fiel practicante del enciclopedismo, leía muchísimas obras de medicina, pero también de química y de botánica. En lo tocante a la literatura médica contemporánea, estaba muy influenciado por el “neohipocratismo” que seducía a los médicos de fines de siglo. Del gigantesco Corpus Hipocraticum, los médicos apreciaban sobre todo el tratado de “Los aires, los lugares y las aguas”, que insistía en la importancia del medio. Hacían hincapié en los pasajes que abogaban por una medicina prudente, más deseosa de ayudar a la naturaleza que de violentarla. El adagio “primum non nocere” y el principio de la “natura medicatrix” eran los más citados. Hahnemann por su parte, se interesaba por el principio de semejanza, que nunca había sido olvidado pero cohabitaba con su opuesto “Contraria contraris curantur”. El descubrimiento de esta faceta de Hipócrates favoreció un enfoque vitalista de la medicina que prevaleció sobre las teorías de cuerpo-máquina, más en boga desde el siglo XVII. Estas teorías mecanicistas consideraban la enfermedad como un problema de presiones o acumulaciones y la medicina como una serie de dispositivos evacuadores, relajantes y excitantes; asustados por los excesos de esta medicina drástica ilustrada por las purgas y las sangrías ya denunciadas por Molière, consideraban más importantes para la aparición de las enfermedades los desarreglos de la fuerza vital; optaban por una medicina expectante (que esperaba las circunstancias favorables para actuar), con el objetivo de estimular la fuerza vital.

Hahnemann transformó en leyes y sistemas unos principios que hasta entonces estaban desperdigados.
Con el método de las diluciones y las sucuciones, que supuestamente desarrollaban el potencial terapéutico latente, Hahnemann llevó el vitalismo al límite. Con mayor generalidad ningún principio de la Homeopatía naciente – La ley de semejanza, la dilución de los remedios en agua, en dosis fraccionadas, el tratamiento individualizado de cada enfermo-, era extraño a las tendencias dominantes de la ciencia médica. Una de las más grandes originalidades de Hahnemann (la única para algunos autores), consistió en relacionar todos estos elementos y transformar en leyes y sistemas unos principios que hasta entonces estaban dispersos entre muchos otros.
El paso a la doctrina se realizó comparando las aspiraciones intelectuales con la experiencia de la práctica. Tampoco obedeció el método de Hahnemann a una lógica puramente individual. En su práctica se veía confrontado a los mismos problemas que sus colegas. Los médicos sabían observar y relacionar los síntomas del enfermo con las lesiones de los órganos después de la muerte, pero raramente curaban o aliviaban. Además, las observaciones que realizaban demostraban la inanidad, por no decir la nocividad de los tratamientos. Hahnemann vivía tan mal esta situación que en 1789 interrumpió su práctica, y aprovechó esta pausa para tratar de salir del atolladero y descubrir un método que conciliara la eficacia con la racionalidad. Partiendo de la hipótesis Hipocrática “Lo semejante cura lo semejante”. Hahnemann se dedicó a una práctica, que algunos han considerado experimental, consistente en probar los efectos de la ingestión de medicamentos sobre un organismo sano, el suyo (sin embargo algunos autores refieren que se trataba más de observación que de auténtica experimentación), Hahnemann anotaba sus sensaciones físicas y morales en los días que seguían a la ingestión de las substancias, aunque sin utilizar datos cuantitativos (ni el termómetro ni el estetoscopio se utilizaban todavía en medicina), y sin identificar las demás causas que abrían podido explicar las sensaciones descritas. No obstante, aunque es abusivo considerar a Hahnemann como un precursor genial de Claude Bernard, también sería excesivo verlo como un iluminado ridículo (aunque algunos autores así los consideran). En efecto, para los médicos de aquel tiempo, convencidos de que la naturaleza revelaba espontáneamente sus leyes, observar significaba contemplar la naturaleza sin intervenir en ella, además, la observación por estricta que pueda parecer, no necesariamente desemboca en conclusiones irrefutables. (3)

VITALISTAS vs. MECANICISTAS

Hipócrates, Aristóteles, Maimónides, Santo Tomás de Aquino, Paracelso, tomás Sydenham, Medicus, Von Haller, Barthez, Claude Bernard y Hahnemann habían venido cultivando día a día durante siglos una idea vitalista de la medicina de la cual iba ganando cada vez mas médicos convencidos de esta filosofía en el campo de la medicina. Por otra parte, el mecanicismo poco o nada había podido avanzar en este campo. Cnido, griego y contemporáneo de Hipócrates fue el primero en defender esta postura, que en esas fechas nadie apoyó y este concepto fue retomado por Galeno mucho tiempo después sumergiéndose nuevamente en un estancamiento que duró siglos.
El siglo XIX marcó toda una revolución en cuanto a ideologías y avances médicos se refiere. La ciencia médica de la época estaba dividida en dos grandes bloques ideológicos: por un lado los vitalistas, partidarios de una doctrina biológica y filosófica que explica todas las funciones de los seres vivos como el producto de un principio especial, de una fuerza vital esencialmente distinta de las fuerzas físicas, químicas y mecánicas. De esta manera el vitalismo afirma una antítesis irreductible entre naturaleza orgánica e inorgánica, entre procesos mecánicos y vitales. Y por otro lado los mecanicistas, partidarios de una doctrina metafísica y biológica que explica todos los fenómenos naturales, incluso los vitales, con las leyes mecánicas del movimiento y con la más absoluta exclusión de toda finalidad en la naturaleza, oponiéndose totalmente al vitalismo y combinándose con el materialismo (3).
Durante las primeras décadas del siglo XIX, la Patología y la Medicina Interna vigentes se habían dividido en dos tendencias. Una se apoyaba en la “Naturofilosofía Idealista”. Otra intentó resistir la especulación romántica desde una postura “ecléctica”, que se redujo en la práctica a una repetición de las nuevas corrientes francesas, británicas o Vienesas.
La famosa “Generación intermedia”, fue la encargada de sacar a la medicina de este callejón sin salida. Figuras como Schönlein, Liebig o Johannes Müller, se habían educado en los principios del vitalismo o Naturofilosofía, pero a partir de 1830, consiguieron crear grupos de trabajo, cultivadores de métodos objetivos y abiertos a las corrientes renovadoras, que actuaron como núcleos de cristalización de grandes escuelas científicas. Una década más tarde, varias figuras formadas en dichas escuelas o influidos por ellas, iniciaron abiertamente una nueva etapa de la medicina mundial.
Quizás el principal parte aguas de las dos corrientes científicas dentro de la medicina terapéutica (alopatía y homeopatía) radica en las bases que sentaron estos dos íconos dentro de la medicina, el vitalista francés Louis Pasteur, padre de la microbiología y fundador de la estereoquímica, y el mecanicista alemán , padre de la patología celular, Rudolf Virchow. Ambos defendieron su postura desde sus campos de investigación acerca del proceso salud-enfermedad en el hombre y sus respectivas corrientes: la vitalista del primero y la ecléctica- materialista del segundo; como la historia nos lo ha enseñado uno vencedor sobre el otro y todo el curso de la historia dependiendo de esta lucha de ideas. Si tan solo las ideas de otro gran alemán, Gregorio Mendel (V. Cáp. Principios de Genética Humana) hubieran tenido la importancia que tuvieron sus investigaciones sólo treinta años antes, cuando el mismo Gregorio las dio a conocer al mundo científico, la historia médico-científica hubiera tenido un rumbo muy distinto. Aquí una breve historia de estos dos grandes contemporáneos:

LOUIS PASTEUR (1822-1895)

Químico y biólogo francés que fundó la ciencia de la microbiología, demostró la teoría de los gérmenes como causantes de enfermedades, inventó el proceso que lleva su nombre y desarrolló vacunas contra varias enfermedades. Realizó importantes contribuciones a la química orgánica y desautorizó la teoría de la generación espontánea. Considerado fundador de la microbiología y desarrolló la teoría de los gérmenes para determinar la causa de muchas enfermedades (3).
Nació el 27 de Diciembre de 1822 en Dale, Francia. En 1847 obtuvo un Doctorado en física y Química por la Escuela Normal de París. Tras convertirse en ayudante de uno de sus profesores, inició investigaciones que le llevaron a un descubrimiento significativo: Comprobó que un rayo de luz polarizada experimentaba una rotación bien a la izquierda o a la derecha cuando atravesaba una solución de nutrientes producidos naturalmente, mientras que si atravesaba una solución de nutrientes producidos artificialmente, no se producía rotación alguna. No obstante, si se incorporaban bacterias u otros microorganismos a la segunda solución, al cabo de cierto tiempo también hacía rotar la luz a la izquierda o a la derecha (3). Llegó a la conclusión de que las moléculas orgánicas pueden existir de una o dos formas, llamadas isómeros (es decir, que tienen la misma estructura y difieren tan sólo en que son imágenes especulares la una de la otra), que llamó respectivamente formas levógiras y formas dextrógiras. Pasteur es considerado por estos estudios, el fundador de la estereoquímica, área de la química que estudia la estructura tridimensional de las moléculas (V.Cap. Dosis mínima).
Tras pasar varios años investigando e impartiendo clases en Dijon y Estrasburgo, en 1854 se marchó a la Universidad de Lille, donde fue nombrado catedrático de química y Decano de la Facultad de Ciencias. Esta Facultad se había creado, en parte, como medio para aplicar la ciencia a los problemas prácticos de las industrias de la región, en especial la fabricación de bebidas alcohólicas. Pasteur se dedicó de inmediato a investigar el proceso de la fermentación. Aunque su convicción de que la levadura desempeñaba algún tipo de papel en este proceso, no era original, y logró demostrar (gracias a sus anteriores trabajos sobre la especificidad química), que la producción de alcohol en la fermentación se debe, en efecto, a las levaduras y que la indeseable producción de sustancias como el ácido láctico o el ácido acético que agrian el vino se debe, a la presencia de bacterias. Dedujo entonces la existencia de una intervención vital y no de una transformación puramente química (30). Pasteur contribuyó a resolver el problema demostrando que era posible eliminar las bacterias calentando las soluciones azucaradas iniciales hasta una temperatura elevada. Hizo extensivos estos estudios a otros problemas, como la conservación de la leche, proponiendo una solución similar. Este proceso recibe hoy día el nombre de pasteurización (3). Después de estudiar la fermentación alcohólica, inició sus estudios en la fermentación butírica (1861), observando la motilidad de los gérmenes responsables de ella, y descubriendo que seguían viviendo en un medio privado de oxígeno. Ello significó el descubrimiento de la vida en un medio anaerobio o anaerobiosis (30).
Más tarde se dedicó a estudiar la transformación del vino en vinagre (transformación del alcohol en ácido acético). Según Berzelius y Lyebig, debíase esta únicamente a factores químicos y, sobre todo, a una oxidación del alcohol vertido sobre viruta de haya desde lo alto de columnas huecas. Pasteur hizo observar que las cosas sucedían de manera totalmente distinta, mostrando a la película que se formaba en la superficie del líquido en vías de fermentación, llamada “madre del vinagre”, los microorganismos que ya Persoon había observado en 1822, llamados Mycodemas. Pasteur demostró que eran bacterias, las cuales convertían el alcohol en vinagre (30).
Plenamente conciente de la presencia de microorganismos en la naturaleza, Pasteur emprendió una serie de experimentos diseñados para hacer frente a la cuestión de la procedencia de estos gérmenes, ¿Se generaban de forma espontánea en las propias sustancias o penetraban en ella desde el entorno? Pasteur llegó a la conclusión de que la respuesta era siempre la segunda. Observó que en los cultivos que dejaba expuestos al aire aparecían gran número de microorganismos, pero en los que se mantenían en condiciones estériles esto no sucedía. De esta manera Pasteur demostró que todo ser vivo procede de otro y nunca por generación espontánea. Sus descubrimientos dieron lugar a feroces debates contra biólogos y bacteriólogos partidarios de la “Generación Espontánea” que duraron hasta bien entrada la década de 1870 (a pesar de que una comisión de la Academia de Ciencias aceptó oficialmente los resultados de Pasteur en 1864), dieron un gran impulso para mejorar las técnicas experimentales en el campo de la microbiología (3).
Los trabajos de Pasteur sobre la fermentación y la generación espontánea tuvieron importantes consecuencias para la medicina, ya que opinaba que el origen y evolución de las enfermedades eran análogos al proceso de fermentación. Es decir, consideraba que la enfermedad surge por el ataque de gérmenes procedentes del exterior del organismo, del mismo modo que los microorganismos no deseados invaden la leche y causan su fermentación. Este concepto llamado Teoría Microbiana de la Enfermedad, fue muy debatido por médicos y científicos de todo el mundo. Uno de los principales razonamientos aducidos en su contra era que el papel desempeñado por los gérmenes en la enfermedad era secundario y carecía de importancia; la idea de que organismos tan diminutos fueran capaces de matar a otros inmensamente mayores le parecía ridícula a mucha gente. No obstante, los estudios de Pasteur mostraban que estaba en lo cierto, y en el transcurso de su carrera hizo extensiva esta teoría para explicar la causa de muchas enfermedades (3).
Pasteur desveló también la historia natural del carbunco, una enfermedad mortal del ganado vacuno. Demostró que el carbunco está causado por un bacilo determinado y sugirió que era posible inducir una forma leve de la enfermedad en los animales inoculándoles con bacilos debilitados (Homeopatía- ley de semejantes), que les inmunizara contra ataques potencialmente letales. Con el fin de demostrar su teoría, Pasteur empezó inoculando a veinticinco ovejas con el bacilo atenuado, pocos días más tarde inoculó a estas y otras veinticinco con una muestra de cultivo especialmente fuerte de carbunco. Predijo que las segundas veinticinco ovejas perecerían y concluyó el experimento de forma espectacular, mostrando a una multitud escéptica los cadáveres de las mismas dispuestos unos junto a otros (3).
Pasteur es especialmente conocido por sus investigaciones sobre la prevención de la rabia. Tras experimentar con la saliva de animales afectados por la enfermedad, llegó a la conclusión de que la enfermedad residía en los centros nerviosos; inyectando un extracto de la médula espinal de un perro rabioso a animales sanos, estos mostraban síntomas de rabia. Estudió los tejidos de animales infectados, sobre todo de conejos, y con esto consiguió desarrollar una forma atenuada del virus que podía emplearse en inoculaciones (3) (Homeopatía- Nosodes).
En Julio de 1885, Pasteur se dedicó a aplicar el tratamiento al hombre (caso Joseph Meister), con el éxito bien conocido: del 7 al 16 de ese mes, el doctor Grancher, practicó al niño trece inoculaciones de emulsión de médula de conejo rabioso, y una última inyección de un sujeto muerto en la víspera de la rabia aguda (Homeopatía- Nosode). El segundo caso fue el pastor Jupille, y el 26 de Octubre Pasteur anunció el éxito de los dos tratamientos en una memorable comunicación a la Academia de Ciencias. Un año después, casi dos mil quinientas personas habían sido vacunadas con éxito (30).

Cuando le llegó la muerte en St.Claud el 28 de Septiembre de 1885, Pasteur era ya considerado un Héroe Nacional y había recibido todo tipo de honores. Se celebró un funeral propio de un jefe de Estado en la Catedral de Notre Dame y su cuerpo fue inhumado en una cripta del instituto que lleva su nombre (3).

RUDOLF VIRCHOW (1821-1902)

Patólogo, arqueólogo y antropólogo alemán, fundador de la “Patología celular”, estudió en la Universidad de Berlín. En 1843 se convirtió en prosector (jefe de disección de cadáveres) en el Hospital Charité de Berlín. En 1849 es trasladado a la Universidad de Würzburgo como catedrático de anatomía y patología (3).
Rudolf Virchow nació en 1821 en Schievelbein (Pomerania, antes provincia de Alemania, hoy Swidwin, Polonia). Al terminar sus estudios secundarios, consiguió una de las plazas gratuitas que en la Pépiniére estaban destinadas a la formación de médicos militares. Entre 1839 y 1843 estudió medicina, teniendo como maestros a Johahnes Müller y a Schönlein. En 1843 se doctoró con una tesis titulada “De rehumate prasertim corneae”, dirigida por el mismo Müller. En una revista medico-científica de gran prestigio en aquel entonces, dirigida por Robert Froriep (colega y amigo suyo), Virchow publicó sus primeros trabajos sobre la fibrina en 1845, donde analizó la coagulación, no como un proceso vital, sino como un fenómeno físico dependiente de factores como la elasticidad y la viscosidad. En una conferencia en 1845, defendió una medicina basada en la exploración clínica objetiva, la experimentación animal y la anatomía patológica macro y microscópica, y redujo la vida a una suma de fenómenos físicos y químicos sometidos a leyes mecanicistas (30).
En Würzburgo elaboró sus teorías citológicas y sobre todo los fundamentos de la “Patología Celular” (30).
Demostró que la obstrucción de las ramas de la arteria pulmonar no resultaba de una flebitis local, sino que estaba formado por partes de trombos formados casi siempre en las venas de las extremidades inferiores y de la pelvis, que se habían desprendido y transportado por el torrente sanguíneo. Creó para esta nueva concepción el término embolia, y estudió con gran detenimiento sus consecuencias clínicas y anatomopatológicas, así como la estructura y evolución de los trombos.
Centró su atención en lo leucocitos partiendo de un caso de un adolescente con esplenomegalia y grandes hemorragias nasales que tenía una sangre de aspecto “blanquecino” (1845). Comprobó que la relación numérica entre glóbulos rojos y blancos estaba invertida creando el concepto de leucemia. Mas tarde distinguiría las formas esplénica y linfática de esta enfermedad.
En 1851 inició indagaciones que le llevarían a acuñar el concepto de degeneración amiloide, realizando trabajos de gran importancia sobre la presencia normal y patológica de la mielina.
La “Patología Celular” fue la conclusión a la que llegó Virchow como resultado de sus investigaciones. Sus principales fuentes fueron los trabajos que realizó en Wurzburgo a cuatro temas fundamentales: los tumores, la patología ósea, la tuberculosis y la inflamación.
La primera publicación de Virchow acerca de los tumores (1847), estaba todavía basada en la teoría del blastema de Rokitansky y los trabajos de Johanes Müller. Al analizar los procesos degenerativos, llegó muy pronto a resultados que contradecían estos fundamentos. Los “corpúsculos” existentes en los tumores no eran neoformaciones a partir de un exudado amorfo, sino células que habían sufrido un proceso que Virchow llamó degeneración grasa. Comprobó cuidadosamente su producción en leucocitos, células epiteliales, musculares, cartilaginosas, etc. demostrando de este modo el error en uno de los apoyos más importantes de la teoría del blastema. (30)
Las investigaciones de Virchow sobre la patología del raquitismo y también sobre la osteomalacia le llevaron a ocuparse de la osificación encondral y fibrosa, así como formular su concepto de sustancia conjuntiva, Reduciendo con esto la patología ósea a los supuestos del celularismo y acuñó una de las nociones básicas de su “patología celular”. (30)
Sus trabajos en cuanto a la tuberculosis le permitieron comprobar que los “corpúsculos” tuberculosos no eran células especiales surgidas en este último, sino células normales que habían experimentado una degeneración que primero llamó tuberculosa y después gaseosa. (30)
El problema de la inflamación constituía la piedra angular para la concepción de Virchow. Todo su esfuerzo se centró en demostrar que no era una mera dilatación vascular por influjo nervioso. Para reducirla a los esquemas celulares renovó el antiguo concepto de inflamación parenquimatosa, explicándola como una tumefacción en el interior de la célula. De esta manera se oponía nuevamente a la teoría del exudado intersticial de Rokitansky, inspirada directamente en la doctrina del blastena. Para descartar los enfoques tradicionales, procuró igualmente subrayar que las alteraciones vasculonerviosas no son indispensables en la inflamación, aunque la acompañan ordinariamente.
Llegó al rechazo definitivo de la teoría de la blastena, afirmando de modo terminante: “Solamente hay vida por sucesión directa”. En 1885 esta frase sería sustituida por la conocida “Ominis cellula e cellula”. (30)
Virchow disfrutó de una salud envidiable durante toda su vida. El 4 de Enero de 1902, al saltar de un tranvía en marcha se fracturó el fémur derecho. Aunque la fractura consolidó satisfactoriamente, falleció nueve meses más tarde a causa de las complicaciones circulatorias (30).
Gracias a sus investigaciones, el número de términos médicos creados por Virchow que son habituales en la actualidad, corresponde, a su decisiva contribución a la patología general contemporánea (30).
Rudolf Virchow fue el primero en demostrar que la “Teoría celular” se aplica tanto a los tejidos enfermos como a los sanos, es decir, que las células enfermas derivan de las células sanas de tejidos normales. Con todo, rechazó la teoría de Louis Pasteur sobre los gérmenes como causantes de enfermedades. Es especialmente conocido por su libro “Cellular Pathology as base on Histology” (Patología celular según las bases de la histología, 1850) (3).
El descubrimiento de los miasmas crónicos por parte de Hahnemann fue un golpe duro para los conceptos de la etiología de las enfermedades en aquella época, al decir Hahnemann que la Psora era la causa del elemento básico de todo lo que es conocido como enfermedad (V.Cap. Miasmas). Sin embargo, uno de los mayores intentos de formular una teoría por parte de los mecanicistas eclécticos, fue la “Patología Celular” de Virchow. De este método surge la medicina química o terapéutica química, con toda la gama de compuestos y fórmulas químicas, como se ve en las prescripciones de hoy. Ha terminado en empirismo, que es gobernado sólo por la aparente necesidad del caso y el criterio del médico tratante (38).

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